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SOBRE MANTARA

Mantara es un proyecto que involucra los pilares del comercio justo y el diseño circular. Nuestras piezas revalorizan el saber hacer y las técnicas ancestrales que las artesanas de Santiago del Estero transmiten en cada hilado.

Al frente de Mantara está Carolina Pavetto, diseñadora y emprendedora, detallista y solidaria. Su vínculo sincero con la comunidad de tejedoras le permite conocer en profundidad el contexto en el que viven y propiciar iniciativas para transformar su realidad. “Mantara es mi vida, mi pasión. La conexión con las familias de artesanas y artesanos es cotidiana. No sólo intercambiamos ideas de diseños, tintes y medidas de alfombras. También estoy al tanto de las problemáticas sociales, la falta de agua o de luz. Respeto profundamente sus tiempos, intento contribuir a mejorar su calidad de vida”, señala la diseñadora, a quienes todos llaman Caro.

En Mantara hilvanamos historias, cosemos presente y futuro con el foco en el cuidado del medio ambiente. Nuestras alfombras resumen el trabajo de una comunidad que se siente respetada, valorada e integrada al proceso de economía circular al que nos alineamos.

Creemos en la fuerza creativa del diseño, en la trama que construimos junto a las artesanas y en el diseño que desarrollamos y llevamos a todo el país.

Nuestra materia prima es el resultado del respeto al entorno, a la tierra y la Naturaleza, en pos de lograr un equilibrio donde el medio ambiente sea protagonista de una nueva era.

Desde el corazón de Santiago del Estero se inicia un proceso productivo que involucra a la artesana Bernardina de Jesús Paz Silva, uno de los pilares del emprendimiento. La artesana que interpretaba con sus manos cada propuesta de diseño murió en junio de 2020 y dejó una huella indeleble en todos nosotros.

Para los nombres de las piezas elijo palabras en quechua, la familia de lenguajes originarios de los Andes peruanos que vertió su potencia en América del Sur. Munay (amor, belleza, libertad), Yuraq (blanco, pureza, paz) son algunos de los conceptos plasmados en este emprendimiento socialmente responsable, que genera fuentes de trabajo genuinas y promueve los valores del triple impacto: económico, social y ambiental.

Con el planeta en jaque y más dudas que certezas, éste es un momento para recalcular y poner en valor los formatos colaborativos. La transformación se potencia desde la honestidad material y la calidad de los tejidos naturales. No usamos tintes ni sometemos la lana a procesos químicos.

Contamos con las herramientas y los saberes para hilar nuestra propia historia.